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PRESEXTED TO
THE LIBRARY
BY
PROFESSOR MILTON A. BUCHANAN
OF THE DEPARTMENT OF ITALIAN AND SPANISH
1906-1946
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SOBRE UN COMPENDIO
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Publicado en los Anales de la Universidad de Mayo i Junio de 1908.
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Publicado en los Anales de la Universidad de Mayo i Junio de 1908.
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SANTIAGO DE CHILE
IMPRENTA CEÍTST ANTES BANDERA, 50
1908
SOBRE UN COMPENDIO
DE GRAMÁTICA CASTELLANA ANTECLASICA
El escelente Manual elemental de gramática histórica española», por don Ramón Menéndez Pidal, publicado en segunda edición en Madrid en 1905, facilita a los estudiantes de habla castellana el estudio del oríjen i progreso de su idioma patrio. En italiano existe una obra parecida: Egidio Gorra, «Lingua e letteratura spagnuola delle origini», Mila- no, 1898. Mientras tanto, los estudiantes alemanes que de- seaban conocer el antiguo castellano para aprovecharlo en sus estudios de gramática neolatina comparada, carecían hasta hace poco tiempo de una guia cómoda i segura escrita en su idioma; pues la Gramática Castellana que se halla en el «Grundriss de Grober» no se presta para iniciar a los prin- cipiantes. Ahora, acaba de llenar el vacío de una manera al- tamente satisfactoria el «Libro elemental de castellano anti- guo», por Adolfo Zauner, publicado en Heidelberg, 1908. Zauner, que actualmente es Privatdocent en la Universidad de Víena, es discípulo del distinguido romanista Guillermo Meyer-Lübke, i dedica su libro «a su mui estimado maestre en señal de perpetua gratitud». Ademas de varios trabajos <pie tratan sobre cuestiones especiales de gramática neolati- na 'véase, por ejemplo, «Romanische Forschungen XIV. 339» i
FEDERICO HANSSKN
ha publicado un resumen elemental de la Gramática romá- nica comparada bajo el título. «Romanische Sprachwissen. schaft», I, II, segunda edición. Leipzig", 1905. Zauner posee en alto grado el talento de concentra]' a lo esencial en términos fáciles i lucidos los resultados de prolijas investigaciones. Su «Libro elemental» discurre en forma breve i concisa, sobre las particularidades mas prominentes del castellano anti- guo, i presenta la ventaja de incluir también la sintaxis, la que no aparece en los compendios arriba mencionados. Es" pero que las observaciones i aditamentos que publico en las pajinas que siguen no redunden en menoscabo de los inue- gables méritos del docto autor del «Libro elemental».
Las pajinas 1-5 dan una bibliografía. Los importantes tra- bajos de Munthe «Anteckningar om folkmaalet i en trakt af vestra Asturión >. Upsala, 1887, Vasconcellos «Estudos de Philologia Mirandesa» I, II, Lisboa, 1900, 1901, i Sarolhandy ^varios artículos sobre el dialecto aragonés) no aparecen por- que se refieren a dialectos modernos. No se encuentra tampo- co el estudio de Boheman: «Om bruket af konjunkiiven hos Gonzalo de Berceo». Stockholm, 1897. Se escluye probable- mente por estar compuesto en un idioma poco accesible. La nota «Mil Vorsicht zu.benutzen» que se agrega al artículo de Joret, correspondería también a la voluminosa obra de Lan- chetas. Mo me habría causado estrañeza si Zauner hubiera omitido uno u otro de mis artículos, por ejemplo, el que trata del diptongo ie, cuando no menciona los trabajos de Pietsch i Tallgren, i tampoco su propia publicación sobre el imperfecto. El eminente trabajo de Staaff, «Etude sur Tan- cien dialecte Léonais», se publicó cuando el manuscrito ya es- taba terminado.
Las pajinas 5-9 tratan sumariamente de la historia del idioma. Se nota un pequeño defecto de redacción en la pajina 6. Zauner dice ahí: «Son comunes a los dialectos asturo-leonés i navarro-aragonés, los siguientes rasgos.» Siguen efec- tivamente algunas particularidades que pertenecen a los dos dialectos; pero se encuentran también otras que no se hallan en ambos a la vez, sino solamente en uno de ellos. En jene-
GRAMÁTICA CASTELLANA
ral, creo que se puede afirmar que en todos los casos en los cuales coinciden los dialectos leonés i aragonés, el castellano so ha apartado de la norma primitiva, esceptuándose única- mente unos pocos ejemplos de coincidencia casual.
El uso de los diptongos ie i ue ante consonantes dorso pre- palatales '. fuella, nueite o nueche, pieito; cast.poyo, foja, noche, pechó) se debe considerara mi ver como «esceso de dip- tongación». Los dipl •' i ie, que so formaron en Casti- lla, se propagaron hacia el oeste i hacia el este: i aquellas formas que presentan los diptongos incorrectos son propias do las parres en las cuales primitivamente la pronunciación vacilaba entre bueno i hono. tiene* i tenes. Véase Staaff «Le dialecto léonais» páj. 206. Las formas fonéticamente correc- >n también en León i Aragón, ocho, oito, pono. etc.
En la pajina T. Zauner menciona el hecho de conservarse el artículo lo en lugar de el en leonés. La misma forma se encuentra también en aragonés: Menéndez, «Manual» " 17ó. Saroíhandy, «Annuaire de V école pratique des hautes étu- des». 1901, páj. 114.
Las terminaciones orón, ioron en lugar de aron, ieron se ha- llan en ambos dialectos: entroron, prometioron. Fácilmente la analojía pudo producir en distintas partes los mismos resul- tados: metioron derivado de metió. Existen i existieron for- mas de esta clase en León i en Aragón: Menéndez, «El dia- lecto leonés», 18, 8, Staaff. «Le dialecto léonais», 299, Me- néndez. «Yúcuf», 29, Saroíhandy, Annuaire», 1901. La opi- nión de Baist, quien cree que las formas terminadas en ioron que se hallan en el Alejandro i en otras partes no son de pro- cedencia leonesa «Grundriss». I. - 913, «.lahresbericht». VI. I. 398, carece de fundamento.
Zauner deja establecido que los infinitivos terminados en er son mas frecuentes en leonés que en castellano: leonés: morrer, Her, viver, dizer; castellano: morir, reír, vevir, dezir. Se podría agregar la observación de que los infinitivos ter- minados en -ir se usan aun mas en Aragón: cullir, possedir, teñir.
Otra particularidad del leonés que se podría mencionar,
6 FEDERICO HANSSEN
por ser mui característica, es la falta de la mutación en las sílabas protónicas: dormió, pedió. Véase Staaff, < Le dialecte léonais», 307.
Las pajinas 10-13 hablan de la ortografía i de la pronun- ciación. En cuanto a g i z, Zauner se decide por atribuir al antiguo castellano la pronunciación ts i dz. Ese dictamen dado por Cuervo i jenei aimente aceptado entre los filólogos modernos, es probablemente correcto. Sin embargo, son no- tables las objeciones de Saro'íhandy, «Bulletin hispanique», IV. 199. quien cree que la antigua pronunciación fué igual a la que actualmente se usa en Madrid, con la diferencia de que la z designaba un sonido sonoro. La ch no se debe igua- lar a la combinación tsch que se usa en alemán. La misma incorrección se halla en la primera edición del «Grundriss», 1, 694; lo que dice la segunda, I. 885, se acerca un poco mas a la venia 1. Sobre la correcta pronunciación de este sonido, véase Lenz, «Phonetische Studien», VI, 155.
Zauner cree que la /'que mas tarde se convirtió en h (fon- ta, fazer), fué /"en antiguo castellano i da la siguiente razón: «Si la f hubiera tenido la pronunciación ft, no se escribiría constantemente fuego, donde se conserva el sonido de la f hasta nuestros dias, con el mismo signo que se emplea, por ejemplo, para foja hoja .» Esa argumentación no me pare- ce ser concluyeme. Toda dificultad desaparece con la hipó- tesis de que la/* fué antiguamente una fricativa labial i pos- palatal a la vez. Un sonido de esta clase existe en Chile: Lenz, «Phonetische Studien», VI, 30.
Este misino sonido se pronunciaba tanto en fazer como en fuego i probablemente no sólo en Castilla sino también en el Portugal. .Mas tarde la/de fazer se convirtió en h i la f de fuego, por efecto del ue, pasó a ser una. f puramente labial. En Andalucía, en Salamancaien algunas partes de América no existe tal diferencia pronunciándose hacer i huego con h fricativa: Schuchardt, «Zeitschrift», V, 305: Cuervo, «Len- guaje bogotano», "■ 534; Menéndez, «El dialecto leonés» § 8, 1; Marden, «Dialect of México», 27: Subak Z., XXX, 148, 149. Si la alteración de la /' latina fuese posterior al siglo
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XIII. no tendría esplicacion la diverjencia entre f'azer [fama, fijo i fácil. Por la misma razón por la cual se dice hacer e hijo, se (liria también hama, hácil, hílosohía.
Las pajina.- 1.°. 29 están dedicadas a la fonolojía de las vo- cales. Respecto a la palabra viejo, Zauner repítela teoría de Schuchardt, «Romanía», XIII. 286, nota 4: «*vetulu debia dar '■rejo, pero da viejo por la influencia analójica de viedro ve- Aro en portugués).» Es preferible la opinión de Menéndez, «Manual»2 39. Según ésta, la consonante,; procedente de ti no impide la formación de los diptongos ue i ie, a diferencia de laj procedente de el: *specliT>espejo. Haiun ejemplo aná- logo: *rotlu^>ruejo «rodillo de molino», Borao, «Voces ara- gonesas». 326). Compárese Baist, «Grundriss», I " 903.
Declara Zauner que la e abierta procedente de una e bre- ve latina se convierte en i bajo la influencia de la termina- ción lo. Esta misma conjetura se halla en el «Grundriss», I", vv 7. pero no se puede comprobar. En otros casos, las termi- naciones -io, -ia procedentes de ius, -idus, -ia i la -i latina causan idénticas alteraciones en la vocal que precede. La e cerrada del latin vulgar se convierte en estas condiciones en i: vindemia^>vendimia, vitrea vidrio, viginti veinte, /Ve/; •/?-. veni^>vin. De la e abierta resulta e: veni ven, :-te- ni~^>ten, tepidu trh/o. Esta última forma la conserva la ver- sion leonesa del Alejandro»; la forma castellana tibio so desarrolló probablemente bajo la influencia de tibieza, enti- biar. A considerar como normal la forma tebio, me induce también la analojía de comedol >*comió ■romo: no es necesa- rio perú siempre es probable que e i o hayan corrido una misma suerte.
Veamos ahora los ejemplos que trae Zauner para probar su teoría. Sobre tibio acabo de hablar. El segundo ejemplo es tidio, variante que se encuentra una vez en «Berceo» i pue- de ser un simple error de copista. Ademas, tedio es un voca- blo literario i no cabe en una misma categoría con tibio. El tercer ejemplo es pido, procedente según Zauner de :-p<'t¡<>. Perojñdo es una forma analójica cicada por el modelo de
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ceñir, ciñes; vevir, vivo. La forma fonética se conserva en portugués peco) i debería ser *pieco en castellano.
Zauner atribuye a la forran monte, (p.-lj. 16, o convida on latiu vulgar en concordancia con Meyer-Lübke, «Gramáti- ca» I. 172. Baist, «Grundriss» I - SS9 la considera como for- ma proclítica . Me parece que omne no se debe comparar con escondo, responde. La o viene probablemente de la influencia de la forma proclítica om, orne. Sobre el pretérito puso ha filaré mas abajo.
En la pajina 20, se declara que rey, ley, grey, proceden de ree, lee, gree i que son generalmente de dos sílabas en antiguo castellano. Evidentemente, en el concepto de Zauner. el alu- dido fenómeno no es la contracción: porque, si esas formas se han formado por contracción, ¿cómo son disilábicas? La conversión de ree en reí debe de ser mas bien una especie de disimilación en dos sílabas vecinas. Creo, por lo tanto, que la teoría de Zauner es esencialmente diferente de la que se desarrolla en la primera edición del «Grundriss», I, 701. Yo por mi parte creo que hai que partir de la base que nos pre- senta el Misterio de los Reyes Magos, donde el singular os reí i el plural rees, i concuerdo con Cornu en suponer que * reye pasó directamente a rei o re'i.
En la pajina 22, se desarrolla la teoría jeneralmente ad- mitida de que meu pasando por mieo dio mío: Menéndez, Ma- nual 238, Baist. «Grundriss», I- 888. Yo considero a mieo, dieos i otros ejemplos parecidos como formas híbridas nacidas en los confines de León i Galicia i de Aragón i Cataluña. El mismo esceso de diptongación se encuentra también en algu- nos casos en los cuales la formación del diptongo etimolójica- mente es imposible: metieu, cogieu en el ''¡alecto de Astorga: Menéndez, «el dialecto leonés» § 18,8. En cuanto a las vocales latinas acentuadas que están en hiato, se debe distinguir en- tre las combinaciones que forman diptongos en el latin vul" gar i Lasque no se contraen: Gi'über, «Archiv» i 221, florning, Z. XXV 341. Sobre esta base, se pueden esplicar satisfacto- riamente los fenómenos que enumera Meyer-Lübke, «Ein- führung» 112; véase también Zauner, «Sprachwissenschafl ,
GRAMÁTICA CASTELLANA 9
I 69. Ahora, se croe que las colonias romanas fundadas en una época temprana, recibieron el latin en una forma mas antigua que las queso establecieron mas tarde: Grober, «Ar- chiv», I, 211. Meyer-Lübke, «Grundriss» L. 462. Contradi- ce Baist, «Jahresberichl >, VI. 1,399). Al aparrarse el latin de la península ibérica del latin de la capital, pius i rius toda- vía se pronunciaban en dos silabas. Por - itivo, se dice pió, rio en castellano i portugués, mientras que para espli- car las palabras francesas hai que tomar como punto de par- tida formas contraidas. En cuanto a mió, judio, el castellano m mas primitivo que el portugués. Las Formas portu- sas metí, judeu están en armonía con las que pn francos, pero las castellanas rechazan la contracción: meu i mea dan un mismo resultado, que es mió i m'ia. La principal prueba de esta teoría consisto en la -o final. Si el castellano, así como lo hace el portugués, reconociera como fundamento una forma contraída, no encontraríamos mió sino ::: miu. Es cierto que la -o podría sor analójica en este c; ro se descubre la misma diverjencia en port. eu, cast. yo <* ío.
Zauner atribuye la u de preguntar, cuntar (al lado de con- tar) a la influencia de la n páj. 26 . También se pueden com- parar lugar, jugar, juglar, huraño. Estos ejemplos están en contradicción con afrontar, hogar, mijar \ otros mas.
En la esposicion sobre la pérdida de la e final 'páj. 27), se nota un marcado prog - • -obre lo que se lee respecto a esta materia en otras partes. Precediendo n, 1. r, s, z, t. d se pier. de fonéticamente la e: fin, sol, etc. Precediendo los grupos latinos nn, II, rr, ss, nt, rt, st, pt, ct, nc, le. se i x vacila el idioma: lueñe i luen, ralle [ ral. etc. Lo mismo sucede cuando procede v: nave i naf, ove i of. Se deberían mencionar, ade- mas, las combinaciones que prohiben en absoluto la supre- sión de la -e: noble, padre, nombre, omne, peine.
Las pajinas 29-56 abarcan la fonolojía de las consonantes. Zauner dice (páj. 32 que la r inicial debe de haber tenido una pronunciación un poco diferente porque se escribe a me- nudo por rr. Me parece que se puede decir con roda preci- sión que la r inicial tenia antiguamente la misma pronuncia-
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cion que todavía Le corresponde. La /-inicial castellana es /•/•: compárese Lo que dice Nebrija Vinaza. «BiM. hist.», col. 1098 . La palabra cadera está tomada probablemente del provenzal: Baist, «< ¡run Iriss», l-, 904. En computare (páj. 37' la t se convirtió en d i después de efectuada la sincopa vol- vió a ser t por influencia de la p que precedía. La / de men- tad es probablemente analójica (páj. 38 : compárese amistad procedente de amicitate (amiztad Crónica Jeneral»). Zau- ner cita la forma dir. variante de ir, páj. 38 . No recuerdo haberla visto en documentos antiguos; en cambio es de uso frecuente en el asturiano moderno, La conversión de lexar en dexar por influencia de delexar lia de ser efecto de la analojía páj. 38). En las pajinas 43 i 75 encontramos la eti- molojía aliquod^> algo; mientras tanto se lee en la pajina 25 aliquid^>algo -o en limar de -ue . Parece que la primera, que está jeneraimente acepta la, es preferible. Sobre la difícil cuestión de la distribución de c i .:. habla el autor con claridad i acierto i hace bien en aceptar el dictamen de Ford declarando que en los casos de crezca i pez la z es idéntica con la c.
También las observaciones jenerales sobre las consonan- tes que se juntan a consecuencia de la síncopa de las voca- les, se distinguen por sencillez i precisión. En la parte que trata de la combinación m'n formada por síncopa castellana i páj. 51 parece que el autor se apoya en lo que se lee en el «Grundriss», I2, 905: •m'n se conserva en antiguo castellano i se halla escrito asi todavía a principios del siglo XV, pero desde el comienzo del siglo XIV ya se encuentra algunas veces la combinación mbr que mas tarde se hace jeneral: hombre omne hominem, etc.» Zauner corrijo este dictamen pero lo corrijo con timidez. Repite el yerro cometido por Baist diciendo que la antigua combinación mn se convirtió en mbr en castellano moderno, pero lo atenúa declarando que el grupo mbr a veces ya se encuentra en antiguos docu- mentos por influencia de algún dialecto o introducido por al- gún copista posterior. 1 na esposicion correcta de los hechos da Gessner, has Leonesische», pajina 10. Mas datos se en-
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cuentran en el «Manual» de Menéndez, en el artículo que trata del dialecto leonés escrito por el mismo autor i en el libro de Staaf, «Le dialecte léonais», pajina l;44: compárese también Morel-Fatio, «Romanía», IV. 31. La combinación mn es propia de algunos dialectos. El toledano emplea mbr fembra, nombre se hallan en el Misterio). El castellano ofi- cial introduce desdo un principio las formas fambre, fembra, nombrar, etc. Se esceptúa únicamente la palabra omne, la que se encuentra también en el dialecto de Toledo i en el cas- tellano de las cancillerías. Es diferente el vocablo orne, el cual do se deriva de hominem sino de homo: se formó en primer lugar la forma proclítica om (Fuero de Aviles . des- pués ornes i por último orne. Este nominativo se conservó en el uso pronominal. Se debe (¡escariarla suposición de qtie mn se hubiera convertido en mbr. Según toda probalidad la disimilación de la n es anterior a la síncopa: femina^>*/e- mera^> hembra; compares*1 Suchier, «Die Handschriften der castilianischen UebersetzungdesCodi», pajina '2. nota 1. Una disimilación parecida encontramos en mermar procedente de minimare.
También en la cuestión del grupo n'r Zanner toma por guia a Baist (Grundriss 12905 declarando que n'r se convier te en rn [yerno, viernes, cernada) i considerando a pondrá, tendrá como trasformaciones posteriores de porná, terna oti- jinadas por la tendencia de asimilar esos futuros algo estram- bóticos a la norma regular. Sin embargo esa esplicacion no se puede aplicar a engendrar, cendra, acendrar, ondrar. El mis- mo* Zauner admite la posibilidad de divergencias de dialecto i esa hipótesis se confirma cuando vemos que la metátesis no se usa en portugués ni en una parte del dialecto leonés: port. genro. onrar, león, tienru, xienru; Cornu, Grundriss ["968, Munthe, Anteekningar, páj. 39.
Las pajinas 56-64 dan un resumen jeneral de la fonolojía castellana. Merece especial atención la parte que trata de la síncopa i páj. 59), las reglas jenerales que se refieren a la trasformacion de las consonantes 'páj. 60) i la esposicion sobre las consonantes finales páj. 63). La regla de que se
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conserva la l final no se debería dar en forma absoluta en vista del adverbio ensiemo. 'Van i cuan no vienen de tam i quam sino que son variantes apocopadas de tanto i cuánto. Este, hecho se puede probar fácilmente por medio de la sin- taxis. Tan i cuan se usan en las mismas condiciones que mui. Se decía en antiguo castellano mui huerto, tan bueno pero mucho es bueno, tanto es bueno. En el lenguaje de nues- tros días todavía so conserva el paralelismo entre mui, tan i cuan. No sucedo lo mismo con el relativo cuan. Antigua- mente se apocopaba cuanto en idénticas condiciones, pero actualmente el uso de la forma cuan está sujeto a ciertas li- mitaciones; compárese el diccionario de Cuervo i la gramá- tica ú^ Bello (406). Es dudoso que nomne procedente do no- n/en se haya formado por trasposición del grupo en.
Las pajinas 65-68 tratan do las inflexiones del nombre. En cuanto al plural dios, convendría anotar que viene fonética mente de déos. Zauner agrega algunas observaciones sobre la formación del femenino, pero no habla sobre el jénero de los sustantivos en jeneral. í'on relación a esa materia, me ha causado estrañeza encontrar en el vocabulario (páj. 187) el sustantivo pro designado como femenino. Probablemente el autor confia en la autoridad de Baist, el cual en el Jahres- bericht VIH 1,198 me increpa por no haber cambiado la fra- se al pro que se lee en el Libro de los enxiemplos de Juan Manuel, edición deKnust 18, 17 («wovon schon ein so grober Sprachí'ehler wie al pro hatte abhalten sollen»). En un prin- cipio, me imajiné que Baist debía de haber hecho estudios especiales sobre el jénero del sustantivo pro en las obras' de don Juan Manuel. Pero quedé desilusionado al leer en el Grundriss P909 que en el antiguo castellano se decia la pro, a diferencia de e! pro i el contra. Esa regla es falsa. El Poema, del Cid vacila entre el masculino i el femenino. Bello dice en el vocabulario de su edición: «Pro, sustantivo de ambos jéneros, utilidad, provecho» i cita los siguientes versos: 1664 non aya- des miedo, ca todo es nuestra pro, 2054 en quanto podemos andamos en uucstro pro, 2074 asi lo mande Christus quesea a so pro. Otros ejemplos son: 1888 a nuestra pro, 1913 en
GRAMÁTICA ('ASI ¡LLANA lo
toda pro. 2734 ningún pro. Bello cita, ademas, dos versos de Berceo (Mil. 876 que ¡acia el pro todo en la glesia cerrado, San Millan 420 aflno un buen conseio de pro e de cordura i utilemihi, ¡mió pro» . lacees XVII 9. En el diccionario de Lancheras se encuentra: Berceo, Mil. 74 si a ella serviere- raos, nuestra pro buscaremos. Mas datos se hallan en la gra- mática de Bello § 178 donde se anota que se dice buen pro te haga i la pro comunal, la pro común. Al revés, Cuervo, Notas páj. 37 i Lenguaje bogotano '• páj. 4'.».") asegura que se dice buena pro te haga, el pro comunal, el pro común. En la Crónica Jeneral he encontrado ocho ejemplos del jénero masculino 3 b 36, 30 b 56, 65 b 25, 333 b 37, 420 a 14. 451 a Id, 526 a 36, 699 a 48) i dos del jénero femenino don b 44, 689 a 28 . luán Manuel prefiere el jénero femenino, pero emplea también el masculino: Lidio de los enxiemplos lo1.», 23 todo el pro et todo el daño. Cejador, La lengua de Cer- vantes II 894, cita: I 2,6 en vuestro servicio y pro, I 21,86 en mucho pro de su fama. Declara que el sustantivo era ambi- guo en el Poema del Cid i que después prevaleció el feme- nino. También el antiguo portugués vacila entre a pro i o pro; Carolina Michaélis, Rom. Forscliungen Vil 136. A esta pu. blicacion se refiere Baist, Jahresbericht IV, 1. 301, i declara categóricamente que el antiguo castellano conoce esclusiva- mente la pro.
Las pajinas d<>-7<) hablan de los numerales. Fué una no vedad para mi la esplicacion de quinientos. Quingentos debe ria convertirse en quiñentos, port. quinhentos. Zauner esplica quinientos por la influencia analójica de los numerales que terminan en cientos. Puede ser (pie también en otros casos la tendencia de conservar el diptongo ie haya causado la conversión de ñ en n. Cinientes, taniendo i otras formas pa- recidas son tan frecuentes en los testos antiguos que apenas parece posible atribuirlas a errores de los copistas.
Las pajinas 70 T ( > encierran las inflexiones de los pronom- bres. La esplicacion de la forma ge (ge ¡o. ye la) que se pro- pone no me agrada mas que las otras que se lian publicado. Se dice que la i de illi ha palatalizado la /. Esto se entiende
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bajóla suposición de que la palabra que seguía principiaba por vocal i nos encamina hacia la hipótesis que luego voi a insinuar. Ademas se declara que la i se convirtió en e como ovi se convierte en ove i eso no puede ser porque los mismos documentos que escriben ovi, amesti, dioli tienen constante- mente ge. Para mí la única teoría satisfactoria que conozco es la que hace tiempo me comunicó oralmente mi amigo Lenz: ge lo viene do illi illud i como forma intermedia se debe suponer * li elo; compárese mulierem^>muger. Esta hipó- tesis esplica satisfactoriamente no solamente la g sino tam- bién la e.
Por mi parte, puedo agregar las siguientes consideracio- nes. Las formas elo, <j/a, elos, elas se encuentran en leones en el pronombre i en el artículo: Staaff, Le dialecto léonais 262, 266. Se hallan también en Navarra (Muñoz 436 i son co- rrientes en las glosas publicadas por Priebsch. También en castellano deben de haber existido no sólo en el pronombre sino al mismo tiempo en el artículo porque se lee en el Poe- ma del Cid 3076 tras el escudo falsso gela guarnizon; véase Gessner, Das Leonesische páj. 20. Se usan en leonés parti- cularmente en combinación con la conjunción e. la que en este caso se convierte en y: y elo; véase Staaff, Le dialecte léonais. páj. 200. Se descubren también fuera de la penínsu- la. Meyer-Lübke, Gramática II 106 declara que el pronom- bre de tercera persona en italiano conserva la e cuando pre- cede un pronombre de primera o segunda persona o el re- flejo, i parece que gli-elo se puede comparar directamente con g elo procedente de * li elo. Creo que hai cierto paralelismo entre cast. ge/o. león, y do é ital. gli-elo i opino (pac la llave del secreto se esconda en el latín, vulgar. En portugués i en leonés, en lugar de la g castellana aparece la // (Ih en por- tugués . Esta se propagó por la analojía i llegó a ser común a todos los dativos de tercera persona. En le >nés, se encuen- tra a veces también en acusativo: lio, lia.
El modelo del posesivo que se da en la pajina 73 no co- rresponde al castellano sino al leonés central; compárese Staaff, »Le dialecte léonais» pajina 275. Evidentemente Zau-
GRAMÁTICA CASTELLANA 15
ner, al preparar el material para su libro, confundió las papeletas. Parece que una cosa parecida le sucedió al autor del artículo en el «Grundriss I - (.M< i porque se limita a apun- tar las formas modernas i se Le olvida informar al estudiante sobre el hecho de que en ninguna parte el castellano antiguo presenta mas particularidades que en el uso de los pronom- bres posesivos.
Dudosa es la etimolojía per hoc poro. En todo caso, existe también la combinación poro procedente de per ubi: «Apol. 608 dixo todas las cuytas por o era passada».
La conjugación castellana se encuentra en las pajinas 76- 98. En Los modelos de las tres conjugaciones, se debe reparar el pretérito de tercera conjugación. Parece que también aquí Zauner se equivoca desviado por los yerros que se encuentran en el «Grundriss 1 - 913. Baist describe las antiguas termi- naciones del modo siguiente: -i -iste -ió -irnos istes -ieron. .Mas abajo agrega: «Partiendo de ti tercera persona de plural . el ie pasa a veces ;i 2, 4. ó (segunda do singular, primera i se gunda de plural : ieste, temos, testes. Estas noticias no son exactas. Las correctas las he publicado en varias partes i las repito aquí. Las terminaciones del pretérito antiguo de se gunda i tercera conjugación son las siguientes:
Castilla i Aragón Toledo
i -i
-iste -iste -ieste
-ió -ió
-iemos -iemos irnos
-ies -i estes -istes
-ieron -ieron 1
El error procede de la circunstancia de que Baist conservó
en la segunda edición las indicaciones que habia dado en la
1 Evidentemente las terminaciones -irnos -istes se formaron por el modelo de -i -iste. Por este motivo se produce también la corriente contraria i se encuentra -ieste en la segunda persona del singular.
10 FEDERICO HAKSSEN
primera en una época cuando todavía no existían investiga- ciones especiales sobre el tema. Las terminaciones del verbo leonés se encuentran en el trabajo de Staaff. Zaunerse equi- voca al decir que la tercera persona de plural termina en -ioron en el pretérito III. La terminación regulares -iron, i al lado de esta existen también ieron i -'mr<m. En la pajina 82 Zauner declara que vendieron procede de la forma latina vulgar ::: vendéderunt, i que por este modelo se formaron ven- diemos ¡ rendientes. También esta teoría refleja los conceptos divulgados en el «Grundriss» I - 913. Si vendieron se derivara de * vendéderunt, seria necesariamente * vindieron. Hai que partir de la base de que en el pretérito de segunda conjuga- ción el portugués es mas primitivo que el castellano. Este hecho so comprueba por la ausencia de la mutación i está reconocido por Meyer-Ltibke, «Gramática» II. 320, i por Staaff, «Le dialecte léonais pajina 294.
Estas consideraciones nos llevan hacia el problema de la procedencia del pretérito de segunda conjugación. Zauner lo deriva de i: vendédi; pero no existe ni el menor indicio deque este tipo tan comnn en francés jamas haya existido en Cas- tilla. Las formas castellanas son neolojismos. Entre las formas portuguesas hai una sola que nos presenta un criterio para conocer su oií jen, i esa es la tercera persona del singular. Cornu, «Grundriss» 1 - 943 declara lo siguiente: «En cuanto a la terminación -i de la primera persona del singular de los verbos que tienen e cerrada, esta debe derivarse de eri romo indica eléu de la tercera.» Esta misma es la opinión de Staaff «Le dialecte léonais , 294: • Le parfail faible des verbes en -er} qui d'une facón genérale a été remplacé par celui des verbes en -ir en espagnol, tandis que le portugais a gardé la différence, a laissé dans le léonais certaines traces aussi bien dans les anciens textes que dans les parlers modernes du nord-ouest. Ces traces consistenl dai s la forme éo (< évit de la ."» " p. .'i présent -eV).» Ahora, Meyer Lübkequeha tratado de los pretéritos neolatinos en «Zeitschrift IX 223, declara que no hai probabilidad de que los pretéritos latinos termi- nados en -eci se hayan propagado en el latín vulgar. Pero el
•.na r
dictamen de Cornu i ■ se puede modificar
en el sentido de qm - ij ugacion no
viene necesariamente del larin \ sino que pudo formar-
se despm - de primera i ter-
cera, introduciéndose la e cerrada, que es la vocal caracte- rística de la segunda conjug; n lugar de la a i de la i. En castellano, esta e cerrada fué reemplazada por el dip- tongo ¿e que antes correspondia á los verbos irregulares, i cambio - a que fué posterior a la época de la mutaci n. Me parece qu splicaciones con. cuerdan en a da Meyer-Lübke, «Gra- mática» II 320, i tal -ordarían por completo si Meyer- Lübke hubie ?uas terminaciones de los pretéritos de seguí ¡ugacion no eran -irnos -istes -ieron sino -temos i
En cuanto al imperfecto, me parece que ya se puede escri- bir resueltamente és, pcu-tié, partién. Estamos todos de acuerdo en afirmar i un principio fué partíes i después se cam ió en partí és; ] sta alteración es ante- rior a la época de la mutación i. por lo tanto, también es anterior a los primeros documentos de la lengua castellana que conocemos. . lo que enseña Zauner en materia, es corrí
Respecto a traxe se podría anotar que la forma fonética es trexe, la qu< lentra eu la Crónica Jen eral. En cuanto
rticipo délas dudas de Baist «Grundriss» I - 889: en portí - diptongo, pude tiene d i
no tiene t compárese sope . puse puede derivarse de posii; por todas esas razones no es probable que haya tenido lugar la atracción de i
Respecto a las alteraciones de la vocal radical de tercera conjugación, se deben considerar < orno fonéticos los infiniti-
Ltibke, ¡cGramá- tica 1 285. Obedecen a la regla presa el modelo vici-
nu vecino. $ - » probado este hecho, los verbos
de tercera conjuga pueden clasificar del modo si-
guiei . digo. Se agregaron
■)
GHAM H.TK A
18 FEDERICO HANSSEN
analógicamente algunos verbos que orijinariamente tenían e cerrada (medir, concebir, etc.), i otros que tenían e abierta (pedir, seguir, ete.) 2) La vocal radical es e cerrada: todos estos verbos pasaron a la primera clase. 3) La vocal radical es e abierta: ferir, fiera. 4) La vocal radical os a: partir, parto. 5) La vocal radical es o abierta: dormir, duermo. 6) La vocal radical es o cerrada: podrir, pudro (en lugar de *pudrio.) 7) La vocal radical es u: aduzir, adugo. 8) La vocal radical eso procedente de av. oír, oyó. 9) I .;i vocal radical es e procedente de ei: exir, exco.
Termina la parte que corresponde al verbo con una lista de los verbos irregulares que en jeneral se distingue por su corrección. Los pocos reparos que puedo hacer son los si- guientes. El presente de ceñir es en antiguo castellano tingo, ciñes. Las formas ramos, vades, pertenecen al subjuntivo en antiguo castellano. Las formas seyo, seya, veyo, veya, se en- cuentran, pero las regulares son seo, sea, veo, rea.
Las pajinas 98-107 abarcan la formación de las palabras. Los nombres raras veces se componen con prefijo. Zauner da como ejemplo: amor-desamor. Pía llamado mi atención en las últimas semanas una frase que pertenece a esta categoría, a saber: deshora. En el glosario de su edición de la «Vida de Santo Domingo de Silos» escrita por Berceo (París 1904), Fitz-Gerald interpreta adesoras por «mal a propos, hors de saison, inopportunément» Seguramente, ese es el significado primitivo i se ajusta muí bien a la copla 291: «alegre e bien sana metiosse en carrera, no lo se bien si .na de piet o cava- llera: enfermo adesoras de tan fiera manera que se fizo tan dura como una madera». Menos conviene esta interpretación a la copla 653, pero siempre es posible: «por medio (lela cárcel entro un resplandor, despertó a desoras, ovo dello pa- vor, levanto la cabeza, nombro al Criador, fizo cruz en su cara, dixo: Valme Señor.» En cambio, es inaceptable en la co- pla 200, donde se trata de un acontecimiento fausto i opor tuno: «vinoli adesoras al Rey en coraron de dar elmonesterio al precioso varón, metrie 1 >ios en la casa su sancta bendición;
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cessarie por ventura aquella maldición». Evidentemente, aqui significa «de improvisto, repentinamente, en el acto».
En la Crónica Jeneral se empican para espresar esta idea. las Frases a desova i asoora. En la primera parte (pájs. 1 320) prevalece asoora 94 a 2, 96 a 50, 116 b 48, 118 a 36, 120 b 8, 122 a 36, 124 a 29, 135 b 33, 140 b 35, 154 b 30, 155 b 7. 176 i» 46, 184 1» 35, 189 b 35, 201 a 2a. 274 b 4. 312 b 41 : se usa a desora s< lamente cuatro ^eces: 91 b 37, 220 a 1, 224 b 38, 2.12.. 19. En la segunda parte (pájs. 321-774), se escribe es- elusivamente a desora: 415 b 4< >. 42."» a 23, 481 1) 42, 502 a 39, 551 b i. 556 a 16, 665 b 15, 665 b 22. 711 b 51, 750 b 1. La ortografía vacila entre assoora i <i.<oi>ra. a dessora i a desora. Una vez se lee assora 96 a 50, una vez asohora 1.*;.") i» 7 i una vez ade^soora 232 ;i 19. Los dos adverbios se usan preferible- mente con relación a acontecimientos desgraciados, pero a con relación a sucesos afortunados <> indiferen- a la ora que respondieron todos «amen», vino assoora grand claridat del cielo a manera de relámpago 184 b 35, la venida, dei rey clon Fernando et la entrada del] en el palacio del rey don Sancho tan a desora fue que, assi como cuenta olí ■ •hispo don - i, otrossy los quien seyen ;i las mesas
a penas se pudieron levantar a recibirle 665 b 22. et tan apriessa veno et tan a desora entro por el palacio del rey don Sancho su hermano, que dize el aiyobispo don Rodrigo que ningunos non lo vieron nin sopieron dantes de su venida 665 h 15.
En la pajina 107, hai que leer muestra-miente meistorhat't.» Recuerdo haber visto otro ejemplo mas sorprendente de un adverbio derivado de un sustantivo, sacado del lenguaje de los judíos de la península de los Balkanes: oerdadmente Su~ bak, Z. XXX 130.
Las pajinas 108 123 tratan de la sintaxis de las partes de la oración. Ocupa el primor lugar el sustantivo acompañado por el artículo. No es correcto decir que el articulo se supri- me en vocativo, porque precisamente el castellano antiguo se aparta del moderno por poder emplear el vocativo con artículo: Cid 1479 venidos, los vassallos de myo amigo nata-
2<» FEDERICO HANSSEN
ral. Hai una exajeracion en afirmar que los nombres de na- ciones se usan preferentemente sin artículo. El artículo se puede suprimir, pero i n la mayoría de los casos se agrega: Cid 521 asmaron los moros. La misma exajeracion se pro- nuncia al decir que los abstractos se usan por la mayor parte sin artículo. También aquí los ejemplos que lo presentan son mas numerosos: Cid 947 de/ir uos he la verdad.
Tobler, Vermischte Beitráge il 104 nota, advierte que na- die ha distinguido entre los cas >s en los cuales parece faltar el articulo definido i los en ¡os cuales echamos de menos el indefinido. Esta distinción es difícil por razones históricas. Hai que separar, procediendo en el orden cronolójico, en pri- mer lugar los ejemplos que tienen el artículo definido i los que no lo tienen. Entre los sustantivos que en un principio carecían de artículo, se propagó mas tarde el artículo indefi- nido. Por este motivo, las frases ene carecen de artículo for- man una masa, indijesta, i si nos esforzamos por decir cuál de los dos artículos es el que falta, introducimos una clasifi- cación que el mismo idioma no ci
En cuanto a los abstractos que llevan uno de los dos ar- tículos, me parece que se puede decir lo siguiente. Ambos artículos individualizan. Cuando no se trata de separar un individuo o varios de oíros de la misma especie, no es pro- pio el uso del artículo. Sin embargo, el articulo castellano sde de los límites que acabamos de especificar, porque se usa también cuando un sustantivo se toma en toda la estén - sion de su significado. Bello Gramática, § 270, nota) observa con razón que hay lenguas, como la inglesa, que no suelen emplear el artículo en esta significación jeneral: «the proper study of mankind is man». Ahora, se puede asegurar que las lenguas románicas en un principio no conocían el artículo jenérico. Compárese Tobler, Vermischte Beitráge II 103: pan- tere es; une beste de mult precius estre. Sin embargo, actual- mente se usa en las lenguas neolatinas esta, variedad del ar tículo: el hombre señorea la tierra. Este uso se hizo estensivo también a los abstractos i colectivos: la virtud es preferible al vicio; ('l oro es el metal mas precioso. Es distinto el caso
GRAMÁTICA CASTELLANA -¡
en el cual un abstracto o un colectivo so convierte en un apelativo: te diré una verdad.
Zauner observa con razón que ei articulo falta a menudo cuando el sustantivo viene acompañado por una preposi- ción. En los ejemplos lie no:ado una errata. Ilai que escribir pon mano en tu seno Juan Ruiz 1 139 . Zauner declara que la aposición va sin artículo cuando so pospone al sustantivo. Ilai que decir va sin articulo en la mayoría de los casos»; compárese < !id 1094 aiudol ol Criador, el señor que es en cielo.
Siguen observaciones sobre el plural de los sustantivos (páj. 1 11 ', sobre los casos páj. lili, sobre los adjetivos i ad- verbios ipaj. 111 i sobre los pronombres páj. 112). No al- canzo a entender la siguiente esposicion: «La forma acen- tuada del pronombre personal se emplea cuando éste no se combina caí el verbo i particularmente cuando precede una preposición: de mi. por ti. para él. La forma inacentuada se usa en combinación con el verbo. En frases como ovo muchas ayudas por a mi destroir i quanto chirle Antioco por a mi con- fonder se junta según una antigua costumbre de las lenguas neolatinas el pronombre cotí la preposición mientras que el infinitivo hace las veces del jerundio latino.» Yo entiendo que el pronombre se combina con la preposición en frases como pour lid prendre Suchier, Grundriss [2 814). Pero los modelos traídos por Zauner no pertenecen a esta categoría, porque por a mi destroir equivale a por destroir a mi. Ejem- plos análogos a pour lui prendre no se hallan en castella to. Actualmente se dice por lomarlo, antiguamente se decía por lo tomar i por tomarlo. Estas ¡fases se diferencian como /' lo éolo. El caso complementario no puede, según l¿i prác- tica antigua, ocupar el primer lugar. Las partículas inacen- tuadas por o i pueden servir de exordio: i Jo veo, por lo tomar; pero también es posible combinarlas con otro exordio demás • i entonces resulta i /■<'■:>/<>. p<u- tomarlo. La atracción (pie se halla en antiguo francés (pour ¡ni prendre), no se emplea en castellano. En ninguna parte se lee p->r mí tomar, por ti tomar. Sin embargo, se descubre un principio de la misma evolución en otro terreno. En el Poema de Apolonio 47'.* se
22 FEDEHICO HANSSEÍs
encuentra la siguiente construcción: Mas sso por mis peca- dos de tal guisa llagado, que el coracon me siento todo atra- vesado, desque bevir non puedo e so de todo desfriado, de cielo nin de tierra veyer non e cuydado. Se \re que la frase non <■ cují dado de ueyer cielo nin tierra se ha modificado com- binando el complemento directo del infinitivo con la prepo- sición, i resulta de esta mane!;: una figura sintáctica que en todo se parece a pour lui prendre.
Zauner declara páj. 115 qu< i el cual se asan en
frases explicativas i cita demandó el ma que la gober-
nara Apol. _44 . Me parece que el maestro no es el dueño de la ciudad sino el dueño de la nave i escribiría al maestro. Ademas creo que la proposición de que el relativo forma parte, en este caso es especificativa.
Xo es exacta la regla de que omne cuando es pronombre indefinido siempre so usa sin artículo: ("nanea Jeneral 7o a 12 muy grieve cosa es dexar el omne lo que mucho a tomado en costumbre páj. 117). La forma nadie es moderna; anti- guamente se nadi. Zauner dice que este pronombre a (S so combina con el plural del verbo i cita que nadie nol diessen posada Cid 25). El manuscrito tiene nadi. Creo que este es el único ejemplo que se conoce. ! .a forma otrie c\ pero se usa. mas otri.
Las pajinas 1 17 123 tratan del uso de las formas del verbo. No es correcto lo que so dice en la pajina 119 sobre el plus- cuamperfecto. Zauner afirma que ya en antiguo castellano el pluscuamperfecto se empleaba en lugar del pretérito de subjuntivo. La forma terminada en ra <í> usa en el siglo XIII en la apódosis de las cláusulas hipotéticas: si a Millan cro- viessen, ñzieran muy meior Berceo, Millan 288. Después pasa a la hipótesis. Los primeros ejemplos que cita < ressner, Zeil schrill XIV 21, son de] siglo XIV. Se encuentran algunos en la Crónica Jeneral: fizieramos meior seso si nos o viera mos tornados .".'al b 29, quisiera! Eoyr et desviarse dell si pudiera 404 a 15. Todavía en la época de Cervantes preva lece en el subjuntivo común la terminación se. Raras vi se encuentra ra i casi siempre su aso está motivado por la
GKAMATICA CASTELLANA
circunstancia de encontrarse esta misma forma en la frase dominante: quisiera yo que los tales censuradores fueran mas misericordiosos, Cervantes, «Quijote» [1,3, lo. Compárese Cejador, «La Lengua de Cervantes», i 258, 417. 4iJ."). En an- tiguo castellano, hasta la fecha no he encontrado ningún ejemplo de esta elase.
En la parte que corresponde a los modos páj. 120) se po- dría mencionar una particularidad en la cual el castellano se distingue notablemente del latín i al mismo tiempo de los • lemas idiomas neolatinos. Las proposiciones dependientes que espresan coexisl en el tiempo venidero exijen el
modo subjuntivo. So dice necesariamente cuando vayas a mi caso, te señalaré los cuadros que he comprado. No se puede decir cuando vas a mi casa, te señalaré. Seesceptúan las cláu- sulas hipotéticas, donde se emplea el indicativo: si ras a mi casa, te señalaré. La historia de esta particularidad es la si- guiente. El futuro perfecto de los romanos se convirtió en castellano i en portugués en co futuro. Sobre esta cuestión habla correctamente Zauner en la pajina 119: quando a la puerta fueres , fierecon c1 ar milla. Este co-futuro, como el fu- turo común, puede os .rosar probabilidad i así se convierte en subjuntivo: el que antes tornare por traydor tengamos _ Ahora, se presenta a veces la necesidad de espresar la mis- ma idea en tiempo pasado i entonces se reemplaza el co-fu- turo o sea ei futuro hipotético por el subjuntivo común. Cuan- do fueres a mi rasa, te señalaré se convierte en dijo quecuan- do fueses a su casa, te señalaría. Lo mismo sucede en las cláusulas hipotéticas. Si fueres a mi casa, te señalaré se con- vierte on dijo (¡tic si ftieses a su casa, te señalaría. Por lo tan- to, las cláusulas hipotéticas, que escluyen el indicativo en el presente, lo admiten en el pretérito. Compárese Helio, Gramática § 469-473. Ahora, empleándose el subjuntivo en tiempo pasado, este mismo modo se introdujo pauiatinamen te también en el tiempo presente. Compárese Cuervo. Dic. cionario II G31 632. Este desarrollo se puede ilustrar poi ei cuadro que sigue:
24 FEDEKICO UANSSEN
1 cumulo Fueres ,-) mi e;is,i, te señalaré.
2 cuando Fueses a mi casa., te señalaría.
3 cuando vayas a mi casa, te señalaré.
Quedó desterrado de esta manera el futuro hipotético casi por completo del lenguaje corriente de la actualidad. Fué diferente el desarrollo que tomaron las cláusulas hipotéticas introducidas por si. En estas, el futuro hipotético no Fu»'' sus- tituido por el subjuntivo sitie por el presente de indicativo, que desde la época del latín vulgar se empleaba en lugar del Futuro. En lugar de si fueres a mi casa, te señalaré, se dice actualmente si vas a mi casa, te señalaré variante cuyo uso fué posible desde un principio. Sin embargo, en el tiempo pasado siempre se i • nserva la posibilidad de empleare! sub- juntivo. Todavía, al lado de dijo que si ibas a su casa, te señalarla se puede decir dijo que si fueses a su casa, te seña- laría. Compárese Gessner, Zeitschrift XIV 64 i Boheman en su trabajo sobre el subjuntivo en las obras de Gonzalo de Berceo, páj. 111.
Con relación al uso del infinitivo en proposiciones relativas e interrogativas (si non toviesen de que lo pechar, páj. 122) se podría apuntar que esa confusión ya principia en el latin vulgar: non habent quid responderé en lugar de non habent quid res pondeant. Compárese Diez, Gramática III 5 930, Me- ver Lübke, Grundriss I2 490, Grandgent, Vulgar Latín, páj. 51 .
Las pajinas 124 134 tratan del enlazamiento de las pala- bras, se habla en primer lugar de los verbos auxiliares. Zau- ner diee que actualmente no se usa el auxiliar ser en voz ac- tiva. Es cierto que su empleo en ningún case es obligatorio. Sin embargo, combinaciones como es llegado, es caído, es na- cido todavía son de uso corriente; véase Bello, Gramática § 111 y. Discurriendo sobre la negación, Zauner da la regla de que ninguno i nada en antiguo castellano exijen la repe ticion de la negación él prender nada non quiso), mientras rpie el adverbio nunca puede ir solo (nunca desta entencú n le pudieron sacar . Zauner presenta la regla en forma mas
GEAMATICA CASTELLANA 25
determinada que Diez. Gramática til5 1073 i Meyer-Lübke, Gramática III 74."). He revisado la Crónica .Teñera! i me he convencido de que efectivamente se repite la negación con ninguno i nada i no se repite con nunca. Es cierro que no faltan algunas escepciones; por ejemplo cita Gráfenberg R. F. VII 547 porque yo nunca non lo pude aprender de otri. Pero esta i otras irregularidades que se encuentran son ca sos aislados. Por este motivo so debe aceptar en Berceo S. Dom. 141 la enmendación de Fitz Gerald que nada non end prendas i no se puede escribir que nada end prendas. Al com- poner mis Notas a la Vida de Santo Domingo de Silos, ostra- naba la intercalación del adverbio end. Por regla jeneral, los adverbios y i ende se igualan, en cuanto al lugar que ocupan en la proposición, a los domas adverbios i so diferen- cian de los casos complementarios del pronombre personal: de lo fazer y Orón. Jen. 626 a lo. el el rey de Navarra era ya y Crón. Jen. 415 1) 47. Sin embargo Staaff, Contribution á la syntaxe du pronom personnel, páj. 633, observa quehai cierta tendencia para asimilar dichos adverbios a los casos complementarios que non y lincas ninguno Poema del Cid 2709) i con los ejemplos que trac so puede defender la lec- ción que presentan los manuscritos con la lijera corrección propuesta por Fitz-Gerald. La indicada tendencia es mas manifiesta en documentos aragoneses: muiros males se end siguen al pueblo Muñoz, Fueros Munipales 4:?4 ¡Modificación de los Fueros de Tudela), meter y o rrecaudo José 270 ed. Schmitz). aber n'as gualardon .loso 271, no'nde vido cosa José 278, mas nada non ende levo María Egipciaca 563 ed. Foulché-Delbosc .
Las reglas que so dan sobre la colocación de los casos com plementarios do los prohombres, en jeneral son corróelas. El mismo Zauner declara páj. 128 que espresan solamente lo (pie sucede en la mayoría de los casos, i con esta restric- ción se puede aceptar lo que dice ^n\)yc la colocación de los pronombres inacentuados en los casos cu los cuales la pro- posición principia por una conjunción o cuando procede una proposición dependiente. Solamente en uno de los pormeno-
26 FEDEEICO HANSSEN
res hai un manifiesto error. La frase si las yo viere es corrien- te, pero se halla también si yo ¡as riere. Toda esta cuestión, sobre la cual trata Chenery, Object-prononns in dependent clauses Modera Language Association 1905 . merece ser re- visada con ayuda de la Crónica .Teñera! publicada por Me- néndoz. la Vida de Santo Domingo de Silos publicada por Fitz Gerald ¡ la nuevaedicion del Poema de Alejandro.
Sobre el.uso de los modos en proposiciones dependientes dice Za.uner que el indicativo espresa un hecho i el subjun- tivo algo que nos imajinamos <> que deseamos. E.sta regla es naturalmente intachable, pero falta saber cuándo se consi- dera como un hecho la acción de un verbo i cuándo aparece como producto de la imajinacion del que habla. Me parece que algunos preceptos de carácter menos abstracto no serian superfinos. Por ejemplo, no debería faltar la conocida regla «Ir que los verbos que significan saber, afirmar se combinan comunmente con que i el subjuntivo cuando son negativos. Prometer seguido del subjuntivo (prometióle que del nunca se parta) so encuentra; pero esta construcción es irregular. El subjuntivo, en esto caso, ya no espresa posibilidad o de- seo sino tiempo venidero. La misma particularidad presen- tan los verbos asegurar, jurar, otorgar. Véase Boheman páj. 73, Cuervo. Diccionario 1 680, Weigert, Untersuchungen zur spanischen Syntax, páj. -47. Para esplicar e&tefenómeno hai que tomar como punto de partida los verbos en los cua- sia el subjuntivo con el futuro i esto sucedo culos verbos temer i esperar: espero que \ enga, (-¡(ere que vendrá. Los verbos exspectare i aperare ya en latin se combinan con ut Drager, Eistorische Syntax II 250). A esta misma ca. tegoría pertenecen frases como en verdad que, por Dios que, etc., las que igualmente pueden combinarse con el futu. ro i con el subjuntivo: Bello, Gramática § 163, Cejador, La lengua de Cervantes l 237. Se presenta el mismo caso tam- bién en oíros idiomas neolatinos: Meyer-Lübke. Gramática III Tin.
Lo que se dice sobre los modos en las cláusulas hipotéticas no es enteramente satisfactorio. Las que contienen el modus
GRAMÁTICA C LSTELLANA 27
irrealis que espresa la negación implí< ita sobre la cual lia- lila Bello, Gramática § (>92, tienen en antiguo castellano dos formas fundamentales: si oviesse daría presente del modus irrealis . si oviesse diera pretérito del modus irrealis . 1.a ter- cera üorma si ociera diera es de oríjen posterior. La forma si oviesse daria pertenece a dos categorías distintas. Puedo ser presente del modus irrealis (si haberem darem) i puede tener carácter potencial (si habeam dem Véase Gessner, Zeitschrift XIV ('5: :Dann also fallt der potentiale Fall in der ausseren Erscheinung niit dem irrealen ganzlich zu- sammen».
En la parte que corresponde a las conjunciones, se podrí,! insertar la noticia de que la conjunción e en antiguo caste- llano se puede anteponer también al primero de los miem- bros enlazados por ella: Cid 2751 e a las aves del monte e a Las bestias de la fiera guisa. Compárese Bello, Gramática, § 1285, Meyer-Lübke. Gramática III 698.
Las pajinas 135-177 traen algunos trozos de lectura i al final pájs. 178-189 so agrega un vocabulario, cuidadosa- mente elaborado.
Al poner término a la.s presentes observaciones, vuelvo :i declarar que considero el trabajo do Zauner como obra de indiscutible utilidad. Los desperfectos que he reparado son minuciosidades que no disminuyen el valor instructivo del libro i están sobradamente compensados por otras partirá Iaridades que significan un marcado progreso de la investi- gación.
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